PADRE JOSÉ MARÍA BUSTAMANTE s.j.
Fundador de la Congregación
de las Hermanas Adoratrices
del Santísimo Sacramento

(Bajo el patrocinio del
Inmaculado Corazón de María)
de las Hermanas Adoratrices
 



El Padre José María Bustamante nació el 19 de abril de 1834 en un hogar profundamente cristiano, del pueblo de Ongayo, cercano a Santander, en España. Sus padres fueron Agustín Bustamante y Francisca Gómez, que constituyeron una familia numerosa. José María fue uno de los hijos menores de catorce hermanos. Agustín se dedicó al comercio y también ejerció, durante varios años, la función de juez de paz, en la que se destacó por espíritu conciliador. Francisca, fue una mujer de mucha virtud, activa y abnegada, que había consagrado su vida a la atención de su familia, sin descuidar por ello las prácticas de una honda piedad cristiana, empeñada en encender el amor de Jesús en el corazón de sus hijos, con su palabra y ejemplo.

José María, fue bautizado tres días después de su nacimiento y vivió los primeros siete años de su infancia al calor de su madre que lo inició en la práctica de una fe viva y ardiente. Desde niño sintió verdadera ilusión por el sacerdocio y los sentimientos de su corazón lo impulsaban hacia ese ideal. Aprendió a permanecer en el amor de Dios y hacer de su vida una constante comunicación con Él. Teniendo ya edad suficiente para dar respuesta al llamado, se trasladó al seminario de Burgos y el 16 de diciembre de 1853 recibió la tonsura de manos del ilustrísimo Fray Cirilo de Alameda y Brea. Desde entonces concibió la idea de consagrarse al servicio divino de una manera más radical y comenzó a pensar en la posibilidad de ser religioso. En 1854 la Compañía de Jesús tenía la casa de formación en Loyola y una residencia en Burgos, que fueron clausuradas debido a la persecución religiosa en España y a la expulsión de los Padres Jesuitas. El joven Bustamante que, por entonces, ya tenía concretada su entrada en la Compañía para fines de aquel año, se vio obligado a esperar que se ubicaran en Francia, donde recién estaría en condiciones de incorporarse a las filas de San Ignacio.

El día 19 de octubre de 1855, a los 26 años, pudo ver realizado su sueño de pertenecer totalmente a Dios. La vida oculta de esos primeros años de formación, dejó en su espíritu huellas profundas de virtud. Allí se consagró a los trabajos humildes y al conocimiento propio, en la vivencia de los Ejercicios Espirituales durante un mes, y al estudio de las reglas de la Compañía. Concluido el primer año de noviciado, inició el curso de humanidades que completó con un estudio más profundo de la literatura clásica. Terminados los dos años de probación se consagró perpetuamente a Dios con los votos de pobreza, castidad y obediencia que lo convirtieron en religioso jesuita. Desde entonces el ideal de su vida fue transformarse, cada vez más, en un instrumento apto en las manos del Señor para su mayor gloria.

A fines de 1860 fue destinado a Sudamérica integrando la misión a Chile donde arribó en enero de 1861. Allí realizó el teologado y el 21 de diciembre de 1863 fue ordenado sacerdote. En 1864, terminada su carrera, fue trasladado al colegio de la Inmaculada en Santa Fe, República Argentina. En este campo de actividades el Padre Bustamante mostró por entero sus valores. Se encargó de las clases de francés, tomó a su cargo las clases de filosofía del seminario, y se consagró con toda el alma a la formación del corazón de sus discípulos. Siendo Ministro de la casa y consejero, mostró toda la prudencia y la bondad natural de su corazón, con la que llegó a conquistar el cariño de los que lo rodeaban, y aún de los extraños . En la epidemia de cólera, que azotó el país en1867, mostró toda la caridad heroica de que fue capaz, con la continua asistencia a los afectados por esa enfermedad. Y quienes se acercaban a él en el confesionario, se sentían tranquilizados y transformados por el deseo de servir a Dios y alcanzar la santidad. En 1872 lo destinaron a Córdoba con el cargo de superior de la Residencia jesuita de dicha ciudad, donde permaneció 15 años en una actividad múltiple y fecunda desde los comienzos.



 
 
 
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